Llovían del cielo tibios cristales,
que cercaron mi alma en clara prisión,
mi voz te creó los más bellos cantares,
barrotes quebraban con luz de ilusión.
Destino es aquel que te trajo a mi lado,
y quien te alejó pues ahora no estás,
a ti te recuerdo aunque pasen los años,
pues tú aún me amas espero quizás.
Traté de olvidarte un instante tal vez,
mas tu nombre se oía incluso en el viento,
mi sol en tu noche, mi luna en tu día,
rompían incluso la huella del tiempo.
Ahogaste un te amo esperando que un día,
la luz de la tarde lo hiciera aflorar,
caía la noche y tus labios no abrían,
yo ardía en las ansias de tanto esperar.
Silencio te agotaste en sólo un segundo,
y la llama de mi pecho se encendió,
yo volaba en un sueño tan profundo,
mi mirada en la tuya se perdió.
Y nos dimos ese beso que esperamos,
nos bañamos entre pétalos de rosa,
me quedé yo junto a ti sin separarnos,
era lo que ambos queríamos, no otra cosa.
Fueron meses entre llantos de esperarte,
soñando con tu llegada y tu venir,
y el amor que no podía yo entregarte,
hoy es vida, emociones y sentir.
Cuando la distancia entre dos personas no es más que el elemento que los unirá para siempre, destino no es un libro, es un camino que se escribe día a día en el corazón, no se llena de palabras sino de emociones, más aún si se trata del amor.